Archivo por meses: septiembre 2015

¿Aspirar el colchón o sacudirlo?

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Peor sacudirlo. La llegada del otoño es también la de las limpiezas generales y el cambio de ropa de cama de las sábanas, más frescas, a las mantas y los edredones. Entonces siempre surge este dilema: airear y sacudir el colchón, como nuestras abuelas, o pasarle el aspirador. Así que aprovechamos la visita a España de Ricardo Comiciaga, ingeniero investigador del laboratorio de I+D+i de Dyson, que este fabricante tiene en su sede central en Mamesbury (Inglaterra), para plantearle este dilema:

“Nuestros colchones están llenos de ácaros y alérgenos. Los ácaros viven y se reproducen en lugares cálidos y húmedos, por lo que nuestros colchones son su hogar ideal, sobre todo teniendo en cuenta que se alimentan de las células de piel muerta que desprendemos. Un ser humano desprende unos 28 gramos de piel muerta al mes (lo que equivale a una bolsa pequeña de patatas fritas), la mayor parte de estas células de piel muerta las desprendemos mientras dormimos, por lo que los colchones son para ellos algo así como un hotel de 5 estrellas. De hecho, según las investigaciones llevadas a cabo en nuestro laboratorio de microbiología, en una cama de matrimonio conviven unos dos millones de ácaros. Los ácaros, en sí, son inofensivos, pero sus heces contienen una proteína que si se inhala y puede producir reacciones alérgicas: picor de garganta, ojos llorosos, etc. Por tanto, lo idóneo es aspirar los colchones ya que, al sacudirlos, acabamos inhalando estas heces.
Sin embargo, no cualquier aspiradora puede hacer la labor; es importante contar con una con capacidad de succión suficiente para adentrarse en las capas más profundas del colchón (ya que, cuando no estamos en la cama, los ácaros tienden a esconderse en las capas más profundas del colchón en busca de calor). Además, estos seres diminutos tienen pinzas por todo su cuerpo para agarrarse a las fibras del colchón por lo que la aspiradora tendrá que tener un cabezal giratorio que levante esas fibras para poder capturarlos. También es importante que disponga de un filtro para capturar los alérgenos, de forma que no sean expulsados al aire”, termina.

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¿El exceso de luz solar o la que emite la pantalla de una tableta?

WBGettyImages-468120604Ambas son peor, sobre todo si se combinan. Como cuando leemos en una tableta a plena luz del sol. El verano es la época del año en la que la intensidad de la luz es más alta, de hecho, los expertos consideran estos meses como los más peligrosos en cuanto a la toxicidad de la luz. En ciudades como Barcelona, en el mes de Julio, la incidencia de luz es un 59% superior a la media del resto del año. Y además es cuando más tiempo pasamos al aire libre.

Por otra parte, las pantallas de los dispositivos móviles de última generación emiten hasta cinco veces más luz que las anteriores y, si además las usamos al aire libre en los meses de mayor luz solar, estas pueden llegar a emitir hasta un 500% más de luz de alta energía, precisamente para paliar los reflejos del sol y que podamos ver nítidamente.  Un exceso que, según los expertos, se ha convertido en un factor de riesgo importante para la retina y la degeneración macular en el mundo actual. Especialmente para los niños menores de 2 años, que se encuentran en una época de su desarrollo en la que están aprendiendo a ver, enforcar, mover los ojos y utilizar la información visual. ¿Cómo evitarlo?

Según la doctora Celia Sánchez-Ramos, directora del departamento de Óptica de la Universidad Complutense de Madrid: “El exceso de luz siempre es nocivo para la vista, con independencia de que provenga de un emisor natural o artificial. Desde 1912 está publicado que mirar al sol produce ceguera. El sol, como fuente de luz, ilumina los objetos que se pueden ver, sin embargo las pantallas de los dispositivos emiten luz directamente hacia nuestros ojos. El daño dependerá de la intensidad de la luz, no de la fuente emisora. En ambos casos hay que proteger los ojos bloqueando el exceso de luz (gafas de sol y protector ocular para pantallas). Por ejemplo, si leemos un folio iluminado por el sol (5.000 cuentas de luz) producirá menos daño en la retina que la pantalla de una tableta emisora de luz (27.000 cuentas de luz) en las mismas condiciones. Sin embargo, si se utiliza un protector ocular como el de Reticare con el que hemos investigaciones recientemente, la luz dañina emitida por las pantallas disminuye de manera sustancial, reduciendo el efecto nocivo”.

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