Archivo por meses: septiembre 2014

¿Qué es peor comer la fruta demasiado verde o demasiado madura?

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Demasiado verde es peor. Aunque comer fruta siempre es saludable y según los expertos, junto a las verduras, debemos tomar al menos cinco piezas a diario. Y es que este habito nos inmuniza para sufrir enfermedades cardiovasculares, diabetes e incluso depresión. Sin embargo, algunas de las propiedades más importantes de la fruta se revelan cuando estas están maduras. Es el caso de los azúcares, que residen en la pulpa cuando el almidón se transforma, y que son los responsable del sabor dulce de la fruta madura.

Además, según una investigación publicada en The Journal of Agricultural Food Chemistry, el nivel de antocianinas, una sustancia con propiedades antioxidantes, aumenta cuatro veces durante la maduración. Y, según otro estudio de la Universidad de Innsbruck realizado en peras y manzanas, cuando estas maduran, desarrollan altos niveles de catabolitos clorofila no fluorescentes (NCC), unos antioxidantes anticancerígenos y que nos ayudarán a luchar contra el envejecimiento.

Además en el caso de los plátanos, según un estudio británico, quienes consumen una pieza madura al día consume 321 calorías menos que quienes tomaron placebo. ¿La razón? Con la madurez contiene almidón que le permite sentirse satisfecho durante más tiempo.

También es especialmente importante la maduración en los tomates, ya que la mitad de licopeno de tomate se desarrolla en las etapas finales de maduración, según un estudio de 2000. Se trata de un antioxidante que contribuye al bienestar cardiovascular y reduce el riesgo de padecer algunos tipos de cáncer, a fin de buscar los que son de color rojo brillante (o amarillo o naranja si es una variedad tradicional) y ceder ligeramente cuando se presiona.

Por último, parece que la cantidad de vitamina C se incrementa con la maduración en algunas frutas, como la piña, pero en otras decae.

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¿Qué es peor para la salud ir en coche a trabajar o hacerlo en transporte público?

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Peor ir en coche. Y es que según un estudio reciente quienes usan el coche para ir a trabajar tienen mayor peso corporal (entre 2 y 3 kilos más) y niveles más elevados de grasa corporal que aquellos que lo hacen caminando, en bicicleta o en transporte público.

“El uso del transporte público conlleva una gran cantidad de actividad física añadida, como el paseo hasta la parada o la carrera por las escaleras para coger el próximo tren, que quien va en coche no tiene”, aseguraba Ellen Flint, una investigadora del London School of Hygiene and Tropical Medicine en el que se ha realizado el estudio. De hecho los investigadores aseguran que dejar el coche en casa debería ser parte de los consejos de dietistas y endocrinos cuando alguien se pone a dieta. De hecho, las autoridades británicas van a utilizar este estudio para promocionar el uso del transporte público en la ciudad de Londres, por ejemplo.

Por otra parte, también hay estudios previos que aseguran que los atascos que aguantamos quienes vivimos en las grandes ciudades cada mañana también son perjudiciales para nuestra salud. Uno realizado por Tom Tom en un atasco de operación retorno de vacaciones, en el que se midió el nivel de cortisona en la saliva de los conductores, se halló que las mujeres sufren un aumento de estrés del 8,7 %, mientras que el de los hombres se dispara un 60 %. Aunque la mayoría de ellos, cuando eran preguntados, no eran conscientes de ello. Y según David Moxon, el psicólogo que ha dirigió el estudio, esta diferencia se debe a una razón evolutiva: “Los hombres muestran una fuerte respuesta psicológica de lucha. Además, el hecho de que no siempre sean conscientes de esto indica que conducir habitualmente con tráfico denso puede tener un profundo efecto en su salud“.

 

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¿Qué es peor para el sexo meterse en la cama con calcetines o sin ellos?

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Peor sin ellos, sobre todo si eres mujer. Sí, aunque encontrarnos a nuestra pareja con un par de calcetines de lana en la cama no sea parte de los sueños eróticos de la mayoría de nosotros, resulta que según un estudio de la Universidad de Groningen en los Países Bajos, el líbido de las féminas se incrementa si llevan los pies enfundados en un par de calcetines. ¿La razón? Después de analizar qué sucede en el cerebro de hombres y mujeres para alcanzar el clímax, descubrieron que la clave en las mujeres es estar relajadas y sin ansiedad, algo que los pies fríos impedían.

Según Gert Holstege, que dirigió dicho estudio, la explicación es que para alcanzar el clímax, las mujeres necesitan sentirse cómodas algo a lo que contribuye de forma definitiva la temperatura corporal. De hecho durante el experimento, el 80% de los individuos a los que se les dieron calcetines llegaron al orgasmo. Frente al 50% de los que estaban descalzos.

Por otra parte, según otro estudio de la Universidad Northwestern de Medicina de Chicago, también colaboran a mejorar la circulación en la extremidades, lo que ayuda a conciliar el sueño más rápidamente. Así que todo ventajas.

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¿Qué es peor meterse al agua nada más comer o tras estar al sol?

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Es peor después de tomar el sol, sin duda. ¡La infancia que nos han dado con eso de que había que dejar entre dos y tres horas para bañarse después de comer! Y sin embargo, solíamos hacer tiempo jugando en la playa a la hora de mayor exposición solar. “El conocido corte de digestión es en realidad un shock por contraste de temperaturas entre la piel caliente y el agua más fría, de modo que se producen una serie de reflejos cardiovasculares que pueden llegar a producir una pérdida de conocimiento y ahogamiento, o directamente una parada cardiorrespiratoria. La “hidrocución” es el término médico para este problema, y no tiene relación directa con la digestión.

Lo mejor es permanecer a la sombra, después sumergirse en el agua despacio, acondicionando la temperatura del cuerpo a la del agua, independientemente del tiempo transcurrido tras la comida, que debe haber sido ligera. El peligro de hidrocución aumenta si la comida ha sido muy abundante, si el agua está muy fría y si la piel está muy caliente“, cuenta María Jesús Esparza, secretaria del Comité de Seguridad y Prevención de Lesiones no Intencionadas en la Infancia de la Asociación Española de Pediatría (AEP).

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